sábado, 27 de septiembre de 2008

CONCURSO VIRTUAL DE SOSPECHOSOS

Este texto se encuentra participando en el "virtuality" literario de http://www.kalaeditorial.com/ apoyenme votando y comentando (dejen su nombre en el comentario)
Esta es la pieza literaria, si tu me apoyas, podré pasar de lo virtual a lo real
MALDITO INSOMNIO
"El amor frustrado genera poesía, el amor correspondido engendra hijos y el amor ciego produce sida”. Garcimarrero

No me inquieta clasificar mi sentimiento de conformidad a ese terrible enunciado con aspiraciones de aforismo. Con insistencia busco su presencia. Sus pupilas han chocado con las mías. Siento esa ansiedad tan particular. Quiero explicarlo pero mi garganta no puede enunciar palabra con calma. La piel comienza a erizarse. Son visibles las palpitaciones del músculo cardiaco. Es evidente que la mirada es mucho más elocuente. Los ojos expresan todo lo que los labios no pueden decir.

Ella lo ha percibido. Sabe como me enredo y me hago un lío cuando quiero hablarle. Aún así, disfruta del embrollo en que me sumo. Si lo supiera Sun-Tzu, seguramente sonreiría y con gusto estaría armando un gran tratado de estrategias para enfrentar con arte prodigioso esta gran guerra. No evito recordar los manuscritos de Nietzche, en donde, con todo y su crudeza, se interpretaría que este sentimiento se encuentra más allá del bien y del mal. Todos los seres humanos abrigamos la esperanza de ser alcanzados por el amor. Tenemos conocimiento pleno de que sucumbiremos pero aun así, pese a todas las resistencias, caeremos. En todo caso hay que mirar para saber donde podemos desplomarnos sobre blandito.

Finalmente es una inspiración provocada por alguien ajeno que esperamos conocer y que nos permita compartir nuestras ilusiones y tropiezos. No se puede objetar su singularidad, porque puede ser fuente de una sublime felicidad o de grandes tormentos. Es como el viento, somos incapaces de descubrirlo con la vista pero no por ello negamos su existencia porque se percibe. Aquellos que creen encontrarlo a primera vista, se encuentran expuestos a un dulce sueño que puede convertirse en una atroz frustración. Es cierto, lo experimentamos todos, profesionistas, estudiantes y campesinos. Hombres y mujeres por igual están expuestos. En gustos no hay nada absoluto, pero lo importante es saber identificarlo y manejarlo con cautela, porque puede ser fuente de acciones descabelladas e incluso de una irritación inconmensurable.

Bonaparte, el que cayó en Waterloo, decía que el amor es una tontería hecha por dos. Yo no estoy de acuerdo, para amar se necesita de mucha inteligencia. No es un asunto para bobos e impacientes, porque sería tan catastrófico como un anillo de oro en el hocico de un cerdo (Proverbios 11:22). El temerario Pedro Almodóvar objeta la condición biunívoca de los corazones, según él, para que el amor exista, con que una sola persona ame, basta. ¡Maldición!, yo no encuentro sosiego porque me ha ocurrido y no encuentro satisfacción en el razonamiento individual.

Ningún romance es absoluto en sus motivaciones y estilos. Es tan extremo porque con la mayor sutileza del viento puedes apagar un débil pabilo o avivar una portentosa hoguera. Hay algunos amores que se tornan enfermizos y por ende dañinos. La pareja se convierte en un rival en donde hay que luchar para ser el dominante en la relación. No recuerdo exactamente el contexto, pero mi amigo Julio Vega, compartió conmigo la idea de que en el amor verdadero, no manda nadie, obedecen los dos. Un vínculo sentimental de este tipo debe ser fuente de entusiasmo por compartir y escuchar, en donde ambas partes puedan enriquecer su espíritu y mente.

Lo peor es atarse a una persona que produce angustias y nos lleva a conflictivos letargos que nos impiden crecer en nuestro empeño e ilusiones. También es desquiciante cuando observamos como se puede llegar a exagerar en los disgustos, sólo para disfrutar de la posterior reconciliación. De hecho las historias rosas en su totalidad, no existen, siempre habrá diferencias pero es necesario atenderlas con mesura. El reto está en acotar a los chantajistas profesionales y -como sugiere la maestra- saber llevar el masoquismo ¿con la frente en alto?

Recuerdo que, enmarcado entre borrones y manchas de tinta, en algún lugar de mi maltratado cuaderno de apuntes universitarios, estaba la idea de Rochefauld, para recordarme que debo ser cauteloso en mis tácticas: “un hombre razonablemente enamorado puede actuar como un loco, pero no debería ni puede actuar como un idiota”.

Con todo, en esta época, inmersa en el acelere de la rutina y el stress, en donde al parecer no hay espacio para el amor, y con el permiso de la libertad reflexiva que me otorgan, me permito compartir con ustedes unas líneas que ojala encuentren reveladoras...

Ilusión:
Hay historias que se construyen de una engañosa casualidad. Yo no creo en que como tal, lo accidental sea algo no planeado. Hacía tiempo que empezaba a intuirte. Eran creencias que no tenían nada que ver con Ángeles y demonios. Fue un chispazo, ¿amor a primera vista? Una ansiedad inusual por encontrar pretexto para buscar la mirada, por conocer tu voz y atender al silencio, por apreciar tu carácter pacífico, por confirmar el aura blanca que te envolvía. Aún lo recuerdo, fue instantáneo, como el choque de un desfibrilador.

Bastó verte un instante. Te encontrabas en un perfil que se recrea constantemente en la mente. El sol calaba. La ansiedad se consumía. Tus palabras encontraron mis sentidos. Era un teléfono móvil. No tan móvil como mi voluntad por compartir ese viaje fortuito para mí. No dudé e inmediatamente encontré la manera. Agradecí que me permitieran ocupar un espacio en ese Tsuru que Martín Gracia dirigía a la Costa Esmeralda. El camino, ante mi sorpresiva presencia, inició. Tenía que enfrentar esa sensación que inesperadamente me cubrió en unos minutos. No podía explicarla y menos creerla.

Con la timidez que me caracteriza, esperé que nos presentaran. Mi mano extendida tuvo como contraparte tu palma derecha. Fue fabuloso. Entre los antojos de Lorena Piñón por patitas de cerdo en vinagre, botargas sanrafaelenses, reinas de carnaval, sed recurrente y un cotorreo amable, descansé. Impulsos. Movimientos espontáneos. Tomé el celular. Agradecía la oportunidad que mi amiga me había brindado para acompañarlos, ya que sólo bastó un instante, para irracionalmente determinar por impulso y exhortarme con un “tengo que conocerla”.

No hay mayor señal de necedad, que creer imposible lo que no podemos explicarnos. Mi necesidad de verte, de dirigirme a ti, a quien conocí sin conocerle. Me di cuenta que sabia lo suficiente como para contemplar que eres especial. Generaste mucha simpatía en mí.

Quiero que aceptes mis palabras. Tenme confianza. Me inspiras una seguridad y calidez que perturba mi atención. Has compartido conmigo algunas anécdotas. Sé muy bien que no puedo darte soluciones para todas tus inquietudes, pero debes confiar en que mis opiniones te las ofrezco con cariño y respeto. Las decisiones, siempre serán tuyas.

Me ha tocado verte reír, mostrar tu rechazo a la mentira, esquivar la intriga, propiciar la armonía, cuestionarte tu misma…y es entonces cuando mas admiro tu forma y tenacidad. Te recuerdo y no duermo. Vuelves a mi cuando el amor se convierte en un rock de New Jersey:
“Yo nunca supe que tenía un sueño, hasta que ese sueño fuiste tú”

jueves, 25 de septiembre de 2008

Piratería


-Si tuvieras que hacer una sola vez el amor y después morir, ¿quién sería tu Apocalipsis carnal?

Suspira y sin titubear explica.
-Indudablemente me quedo con Tawnee Stone, porque nadie reprocharía en el juicio final que mi lujuria fue injustificada.

Astaroth complaciente le pidió que se mostrara desnudo para que efectuara el majestuoso acto de la condenación eterna. Cuando supere su prueba, la belísima aparecerá al primer chasquido. Los andrajos que cubrían ese cuerpo apiñonado caían para descubrir una figura maltrecha por la pasión alcohólica. Era el paso hacia la perdición, pero ya no había nada que derrochar.

-Para que ella aparezca –comentó el demonio-, debo ver que tu erección sea merecedora de un deleite tan supremo.

El tipo fue hacia atrás, no daba crédito a la condición que le solicitaban. El nerviosismo y la nula inspiración erótica de un ente con ojos de fuego y cresta de calcio cabruno, hacían imposible que la sangre fluyera al falo. Tenía que aparecer la muchacha para que el miembro cavernoso se nutriera de hemoglobina.

-¿Qué sucede?, ¿no puedes concentrarte?, debo saber que te encuentras apto para el deseo que solicitaste.

Salvador habló arrepentido, con la angustia frustrante de un asesino confeso.
-No puedo, tengo que verla aquí presente y a un costado del lecho. Tengo derecho a intimidarme ante la incertidumbre.

Desalentado por el yerro del mortal, el ente demoníaco muestra su espalda y se apresura a la salida. Todo ha terminado para ese desconfiado. La habitación de paredes carmesí y lámparas incandescentes se cerró y el fuego abrasaba aquella masa sanguinolenta que fenecía sin gozar el clímax que pensó iba a poseer. Cuando el silencio se hizo presente, Astaroth solamente refunfuñaba.

¿Cómo era posible que no se fiara del Diablo?, ¿por qué negarse a la promesa de la ilusión?, ¿acaso es qué ya había escuchado en otra franquicia ese estilo en donde no siempre se hace justicia al sacrificio de ese “dichoso que cree sin ver”?

El maldito suspicaz no fue merecedor de los favores del maligno. Para evitar esos fracasos y llevar a su grey al destino prometido, Satanás y su logia deberían no copiar el modus operandi de su competencia.

martes, 23 de septiembre de 2008

DEBUT VIRTUAL

Hurrraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

debut en Kala Editorial, chequen el link

http://kalaeditorial.com/site/index.php?option=com_content&task=view&id=314&Itemid=1


y comenten, saludos, gracias por participar

MORBO NADA MAS Parte dos


IV. Depresión y euforia en el ping pong del estado anímico. No bebe pero le encanta escuchar las historias que el alcohólico elucubra en su dañado intelecto. Alimenta el ingenio de ese bulto encervezado con mayores cantidades de espumeante cebada. Las picardías quizá no sean tan buenas pero le agrada como ese tumor que tiene a un costado de la yugular, se convulsiona con sus carcajadas. Su estado lo ha orillado a olvidarse de esa protuberancia maligna que se desarrolla sin tregua. La demencia de su proveedor hace que permanezca como un engendro que esta en exhibición. Aunque no lo haya comentado nunca, siempre esperaba que la euforia pasara para extenderlo sobre unas cobijas y en su inconsciencia, tener la oportunidad de acariciar ese quiste desproporcionado. Primero frotaba con dudas y después abría desmesuradamente sus ojos para ver la negritud de esa porción de carne atacada por los estragos de la enfermedad. Una cruenta fotografía del lipoma, haría que tuviera un repaso nostálgico, si es que al que pronto sería azotado por la cruda, se le ocurriera morir pronto.

V. La complacencia en sentirse maltratado o humillado. El sentimiento de inferioridad brota en esta oda a la melancolía por no sentirse digno del amor de alguien. Una muestra descarada que se puede aceptar la insatisfacción consigo mismo. Evidentemente quien viva esa historia tiene graves problemas incrustados en su psique. El primer paso para ser algo es creérselo. Un pusilánime inscribiendo la magnificencia de su escandalosa inseguridad. Masoquismo puro que delata una experiencia terrible de opresión cultivada por si mismo. Se puede reprochar a Radiohead lo aferrado de sus traumas, en la armonía que presenta en su canción Creep.

“No me importa que duela, quiero tener control,
deseo un cuerpo perfecto, poseer un alma perfecta.
Quiero que te des cuenta cuando no estoy por acá,
¡maldita sea que eres especial!, me gustaría ser especial a mí.

Pero soy aborrecible, soy un tipo raro.
¿Qué carajo hago aquí? No pertenezco a este lugar”

Pero aceptar la miseria es una convicción incluso de los clásicos, sería conveniente amonestar la enferma barrera que edifica Agustín Lara para el infeliz timorato que le habla a la dueña de su corazón como si fuera su patrona y no su gentil doncella.

Usted es la culpable de todas mis angustias
de todos mis quebrantos
usted lleno mi vida de dulces inquietudes
y amargos desencantos.

Usted es como un grito que llevo aquí en mi mente
y aquí en mi corazón
y soy aunque no quiera esclavo de sus ojos
juguete de su amor...

No juegue con mis penas, ni con mis sentimientos
que es lo único que tengo
usted es mi esperanza, la única esperanza
comprenda de una vez.

Usted me desespera, me mata, me enloquece
y hasta la vida diera por vencer el miedo
de besarle a usted...

VI. Azul casi al punto del morado. La corteza de su cuerpo comienza a transpirar. Las convulsiones son la tétrica sinfonía que antecede al fin de la existencia. Su organismo muestra los síntomas de la intoxicación. Se encontraba absolutamente solo, como el mismo lo ha propiciado. Familia desintegrada, hijos envueltos en vaivenes sin alicientes. La muerte exige tributo a las desviaciones cometidas por la influencia de la decadencia impuesta a si mismo. La vida se esfuma con unos minutos de dolor y así cobrar el dispendio de drogas. Atrás quedó la etapa en que la droga le daba paz. En la antesala al purgatorio, se encontraba con la viejecita que lo procreó y que un año atrás se había ido a la eternidad, con el dolor de saber que había fallado con él. Alzaba la mano, tratando de alcanzar a su madre. Su inconsciencia quería preguntarle ¿qué me dieron?. No pudo articular palabra. El brazo cayó al suelo. Los restos de polvo blanco en sus fosas nasales darían evidencia de la inspiración de su agonía.

VII. Quería conocer mundo. A los 23 años se le ha cumplido. Tomó su mochila y salió de casa pese a las lágrimas de su madre. No le importó, el avión le aguardaba. Al llegar, el paisaje carecía de atractivo. Polvo por todos lados. Temperaturas que laceraban su humanidad, pese a ser de origen latino. Los cuatro kilos de metal que llevaba a todos lados para defenderse, eran un padecimiento en si mismos. Presenció como varios compañeros sucumbían a los agujeros que les provocaba el hierro lanzado a velocidad. Las balas desgarraban sus vísceras. Aprendió que la muerte es necesaria para forjar patria y servirle a la libertad. El afgano es una raza de perros. Ahora lo confirmaba con odio “los afganos son unos perros”. Sin municiones, le fue fácil capturar al tipo que con metralleta generó ocho bajas. El soldado Pérez debía jalar el gatillo. ¿Por qué los terroristas envenenan las relaciones entre países?. ¿Por qué desdeñar la vida de los demás por “causas justas”?. Así, el militar chícano le preguntó en el poco persa que sabía.

- ¿Por qué lo hiciste? –dijo con rabia el integrante del US Army-. ¡Habla perro!

Hussein se mostró altivo ante lo inminente de su ejecución y orgulloso enunció las razones de un convencido fundamentalista.

- Tu país también asesina a mujeres y niños, mantiene a tiranos en países pobres que persiguen y torturan a su propia gente…usamos el terror porque es la única arma que nos queda.

Era suficiente, Tommy Pérez detonó cuatro cartuchos en el rostro barbado. No le importó matar, pues conocía su destino: nunca un asesino podrá ser considerado un héroe de guerra.


VIII. Es más fácil si no duele. Para qué sufrir más. La decisión la tomó con frialdad, luego de meditarlo por algunos meses. Su condición femenina la había advertido desde la infancia. A escondidas tomaba el maquillaje para empezar a experimentar sobre su rostro. No necesitaba mucho rubor en las mejillas porque ya era de un natural sonrosado en la piel. Ansiaba crecer y poder usar minifaldas y accesorios. Como cualquier señorita, soñaba con usar tacones y bailar el vals de los tres lustros de vida. Su hermana estuvo esplendorosa. Quería superarla. El problema es que nunca tendría una fiesta así. La tradición machista impedía que su homosexualidad fuera festejada. A sus 18 años había recibido muchos golpes por su orientación sexual. No importaba si era un buen alumno. El hecho de que Jorge, el hermano mayor fuera un delincuente, no lo descalificaba tanto como a él. Había llorado muchas veces. Ni una lágrima más. La clásica carta póstuma en donde decía no culpaba a nadie, pero que en realidad era un desgarrado reclamo a una sociedad intolerante. Se colocó en el sofá. Su familia volvería hasta mañana. Cuatro copas de licor y un frasco de pastillas. Se dormía. No recibiría más el veneno del desprecio. Cerraba los ojos, mientras una baba espesa y abundante salía de su boca.

IX. La última colilla del día. Esa noche el trago estaba descartado. Los estragos de sus excesos le dolían. Una mezcla de pasión perdida y coraje consigo mismo. La sien se tensaba en las innumerables ocasiones en que contraía la mandíbula. Repasó por enésima vez el sabor de una goma de mascar insípida, debido a tres horas de haber sido azotada por la dentadura. La ansiedad era el síntoma más visible. Quería conversar con alguien, pero siempre se topaba con la grabación del buzón de voz. Apago las luces y decidió enfrentar su tensión. Apiló varios papeles. Los estrujaba y conformaba unas bolas arrugadas. Sus ojos necesitaban sentir como iniciaba el cambio de la composición química de esas láminas surgidas del procesamiento de celulosa. Siempre creyó en Antoine de Lavoisier: La materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Se hincó alrededor de archivos muertos y periódicos viejos. Comenzó a utilizar su encendedor para que la flama viviera. La luz, el calor y el picante aroma son los deleites que le ofrece la combustión. Piromanía bendita que libera.

X. El agua cae por horas ¿la regadera es higiénica? El jabón libera de todos los microbios que amenazan con empezar la descomposición. El cuerpo no admite descuidos. Un organismo sano. Una mente enferma. El estropajo que talla hasta el enrojecimiento esas manos pecadoras que tocaron la carne fileteada y expuesta en crudo. Un profundo asco por sentir ese músculo de cadáver porcino bajo la palma de la mano. Nunca más aceptaría que su madre la enviara al frigorífico del supermercado. Lo recuerda. Salió corriendo en cuanto sintió el frío viscoso que le ofrecían. Sus manos aún tenían ese aroma que le desagradaba, por lo menos así lo creía. Estaba trastornada. Colocó un aromatizante de pino en un recipiente lo suficientemente ancho como para que cupiera un jabón. Talló vigorosamente las manos. La solución verdosa cubría la barra. Clavó sus uñas sobre la misma. Meneaba sus falanges. No se sintió satisfecha hasta que noto un líquido que emanaba de la punta de sus falanges. Sangre que lava su obsesión por la limpieza.

XI. Galán le llamaban. Su madre estaba orgullosa de que la fortuna de Adonis estuviera de su lado. Un rastrillo le servía para disipar el desaliño del vello facial. Le gustaba la idea de que había miles de células muertas que volaban al momento de rasurarse: Nada en mi puede permanecer en estado de defunción. Hasta que un día el oxígeno hizo sus fechorías en la navaja. Una punta fue suficiente para truncar el fino deslizamiento a la hora del afeite. Glóbulos sobre la superficie de la mejilla derecha. Crema recurrente y manos sucias para provocar la infección. Transcurrió una semana y no surgía la cicatriz que protege a la carne viva del ambiente. Una delgada capa de grasa pastosa era removida por sus dedos. A medida que hurgaba en la herida, ésta tornaba más irritada la piel que le rodeaba. Lloraba a solas su desgracia. El mismo era culpable de que su sanación no aconteciera . Sus yemas impedían que el tejido chillante se ocultara con dermis regenerada. La vanidad era su enfermedad. Los deseos de recuperar su rostro lo hicieron mostrar su conducta compulsiva y alucinante.

XII. Era una cerda. Los cueros rodeaban su cintura. El horror fue sentir sus chaparreras. No podía permitirse subir de talla. Había llegado al límite. Se sentía una mujer fea sin el más mínimo atractivo. El espejo no tenía empacho en reclamarle como sus proporciones variaban. Así lo creía ella. Las catástrofes decembrinas estaban en un cuerpo escuálido, al que su dueña lo sentía obeso. Su pavor a la obesidad la tenía al borde de la locura. Repasaba su lengua por el paladar y podía percibir los resabios del pastor con cebolla. ¡Soy una tragona!, se martirizaba después de haberse permitido cuatro tacos. Entonces tomó la decisión. Colocó su índice y medio a la altura de su busto. Miró con firmeza “su” salvación. Los acercó a la boca y en un movimiento veloz, inclinó la cabeza y sus várices esofágicas comenzaron a contraerse al momento en que ella pareciera acariciar su campanilla. El torrente gástrico fluía con sus trozos condimentados de achiote. Los ojos desorbitados. El cutis colorado. Se había protegido “gracias” a su bulimia.



Fin

lunes, 22 de septiembre de 2008

MORBO NADA MAS Parte uno


Tres Fragmentos de doce tétricas minificciones
I. Excitación absoluta. Nunca pensó encontrar tal diversión. No podía describir la euforia que le provocaba observar como la hinchazón surgía del contacto aparatoso de los puños. Uno y otro peleaban para su regocijo. No le importaban los estragos que provocaban las patadas sobre la zona hepática del luchador que estaba sobre el lado derecho. Los ojos permanecían suspendidos ante la memorable violencia. Todo era cubierto por lamentos que se ahogaban ante la incapacidad de defenderse. Las risas festejaban los tambaleos de ambos contrincantes. Ya estaba cansado de tanta vibración entre sus manos. Tenía que acabar. El pulgar izquierdo manipuló la rigidez del joystick. Un movimiento hacia la pierna y la daga surgía para tasajear la flacidez del vientre. Cayó herido de muerte. Mientras la placa de plasma era salpicada por un rojo que todo lo cubría, brincaba y gritaba esperando a que Freddy Mercury apareciera del más allá para entonarle a capella una oda a su sanguinaria victoria. Un We are the Champions para un morboso asesinato virtual. El videojuego ha terminado.

II. Filias y fobias trastocan la mente. Los destellos de la pantalla pulverizan de manera paulatina la capacidad visual. La contaminación de unas truculencias adornadas previamente con diagonales y triples dobleú. Ahí esta todo. Mensajes de apoyo a causas justas y de cuestiones que empequeñecen la naturaleza humana. El mundo de rodillas ante un vistazo electrónico. Fin a las tareas encomendadas e inicio del viaje guiado por esa insanidad que somete el juicio y lo postra ante galerías de enfermedades cutáneas graves o de despojos provocados por accidentes o mentes aún más perversas que las de él y que admira como obras de grandes maestros que traspasaron sin empacho la frontera de la vida normal. Devora en sus contemplaciones los saldos que deja el delirio de aquellos que exponen los desequilibrios que lo más oscuro de la civilización ha provocado. Toda perturbación por igual, se comercializa con imágenes que no dejan nada a la imaginación en las notas rojas de pasquines irresponsables y en los necros y zoos que se combinan con las filias en internet.

III. El sonido lo mantiene en trance. Han sido horas enteras en que los audífonos lo separan de la realidad y lo transfieren a una tierra paralela infinita. Es tiempo de las lamentaciones y el escarnio. Las invocaciones a los jinetes del Apocalipsis lo estimulan. No práctica el cristianismo pero busca insistentemente en el Libro de las Revelaciones algún indicio en donde Juan y su imaginación se encuentren ya presentes. Una parte de él, anhela estar en primera fila cuando se escuche el sonido de las cornetas en el firmamento y anuncien las profecías que culminarán en el juicio final. El mundo de nubes negras del metal en sus oídos lo obnubilan. Esto es música, un hedonismo de locura que desea que no se le escape nunca de sus sentidos. Las estrofas de destrucción se entremezclan con la dureza de las guitarras desgarradas y los platillos ensordecedores. Fuera de esa atmósfera, todo lo demás es basura, porque el pasatiempo ñoño es de los estúpidos. A pesar de su salud orgánica, espera resignado el punto final a su existencia. Ozzy Osbourne y Pantera lo han hecho resignarse…pero Marilyn Manson le devuelve esparcimiento a su desesperanza con el sádico himno The Nobodies.


Hoy estoy sucio

Y quiero ser lindo

Mañana, sé que sólo estoy sucio

Algunos niños murieron el otro día

Alimentamos maquinas y después rezamos,

Vomitados enteros en fe mórbida

Debiste haber visto las noticias ese día

Somos los don nadie

Queremos ser alguien,

Cuando estemos muertos
Sabrán quienes somos...

Why so serious?????





Por qué tan serio?????



Ahhhhhhhhhhhhhh, es que ya está muerto

Vive de prisa, muere jóven y deja un bonito cadáver

El llamado de Friedrich Nietzche


Pues cuando la verdad entable lucha contra la mentira de milenios, tendremos conmociones, un espasmo de terremotos, un desplazamiento de montañas y valles como nunca se había soñado. El concepto de política queda entonces totalmente absorbido en una guerra de los espíritus, todas las formaciones de poder de la vieja sociedad saltan por el aire; todas ellas se basan en la mentira: habrá guerras como jamás las ha habido en la Tierra. Sólo a partir de mí existe en la Tierra la gran política.